Deshumidificador con compresor vs deshumidificador desecante

En este artículo analizamos las principales diferencias entre un deshumidificador de compresor y un deshumidificador desecante. Cada uno de ellos tiene ventajas e inconvenientes que vamos a analizar punto por punto.

Tomar la decisión correcta al elegir uno u otro dependerá de ciertas circunstancias. En esta comparativa te muestro las más importantes.

Deshumidificadores de compresor

Accede a la review completa haciendo click «aquí»

Inventor Eva Ion Pro Wifi 20L

Este deshumidificador con tecnología de compresor representa una de las opciones con mayor nivel de prestaciones y una amplia gama de funcionalidades.

Multifunción.

Gran cantidad de programas entre los que se incluye función específica de secado de ropa.

Ionizador de partículas, filtro de carbón activo, filtro Hepa para mejorar la calidad del aire una vez que se ha extraído el exceso de humedad.

Wifi integrado para manejarlo a distancia a través de su app propia, o si estás en casa desde Alexa o el asistente de Google.

Estos recogen la humedad del ambiente mediante el uso de un compresor, un condensador y un ventilador que hace recircular el aire ya sin humedad. Bueno, el proceso es algo más complicado, pero lo que nos interesa aquí es conocer el funcionamiento básico para elegir una opción adecuada a nuestra necesidad. El agua extraída del aire se recoge en un recipiente en el interior del dispositivo, o bien se envía mediante una manguera al sumidero más cercano.

Ventajas e inconvenientes de los deshumidificadores de compresor

Es la técnica mas empleada y resulta en unos dispositivos «relativamente» económicos y de menor consumo energético (los deshumidificadores son aparatos con bastante mecánica).

El problema que tienen es que el proceso para eliminar la humedad se realiza enfriando el agua extraída del aire. Esto llega a provocar que se congelen ciertos elementos en su interior, lo que debe corregirse para no perjudicar la fiabilidad del dispositivo.

Por este motivo, casi todos incorporan una función de descongelación interna, y mientras ese proceso está activo, no se extrae humedad del aire. Este problema sucede solamente cuando las temperaturas bajan de 12º – 15ºC.

Los fabricantes suelen anunciar su buen funcionamiento entre 5º y 35ºC, pero reconocen que cuando las temperaturas bajan de 15º, la eficiencia se ve comprometida, y según bajan más, este efecto aumenta.

Si necesitas un deshumidificador en una zona húmeda, pero con temperaturas superiores a 15ºC, un deshumidificador de compresor es la opción ideal, por funcionamiento, por inversión, y por consumo energético.

Generan más ruido y vibraciones

Otro inconveniente es que al incorporar un compresor como parte de la mecánica, el ruido y las posibles vibraciones internas son mayores que en un deshumidificador desecante. En este sentido, es muy importante colocar la unidad en un lugar firme y bien nivelado.

Truco: Ubica debajo del dispositivo una alfombrilla o tejido de algún tipo, así reduces en cierta medida, tanto las vibraciones, como el ruido.

En que casos se aconseja su uso

Son ideales en climas húmedos y calientes, por ejemplo en la costa, y en verano. Debido a que el aire que expulsan puede ser ligeramente más frio que el ambiente, es la opción más recomendable. Valora también tu tolerancia al ruido, si eres muy sensible, plantéate la posibilidad de adquirir un deshumidificador desecante. Pero cuidado, que sean mas silenciosos no significa que sean silenciosos del todo. Todos ellos generan algo de ruido, incluso los desecantes.

Deshumidificadores descantes

Accede a la review completa haciendo click «aquí»

De’Longhi Tasciugo AriaDry Light DNS80

El Tasciugo de De’Longhi se sitúa en la élite de los deshumidificadores desecantes.

Multifunción.

Gran cantidad de programas entre los que se incluye secado de ropa.

Ionizador de partículas y filtro antibacteriano, para una mejor calidad de aire después de extraer la humedad del ambiente.

Extremadamente silencioso en modo «Min» apenas 34 db, equivalente, por poner un ejemplo, a un susurro.

Los deshumidificadores desecantes emplean una técnica distinta. Estos extraen la humedad del ambiente mediante la construcción de algunos de sus elementos internos con material desecante. Posteriormente, ese agua va a parar a una cubeta extraíble, o directamente a un sumidero, igual que los deshumidificadores de compresor.

De la misma manera que en el caso de los deshumidificadores de compresor, no vamos a extendernos en explicaciones «técnicas». Para agilizar la lectura nos centraremos en sus ventajas e inconvenientes.

No son peligrosos para la salud

Lo primero y seguramente, una de las dudas que más nos preocupa, es el elemento desecante. Suele ser un gel basado en sílice, no es peligroso en el sentido de emitir partículas nocivas al ambiente. Otra cosa sería entrar en contacto directo con la piel, ojos, ingestión etc… Pero eso no es posible, a no ser que rompas el aparato para llegar a el, ya que forma parte de la maquinaria. En este sentido no debemos preocuparnos.

Ventajas e inconvenientes de los deshumidificadores desecantes

Su principal, ventaja, aunque no la única, es su eficacia de uso a baja temperatura. No tiene problemas para funcionar hasta a 1ºC.

Otra ventaja añadida es que el aire que expulsan es ligeramente más templado que el ambiente, lo que ayuda a aumentar la temperatura en las estancias más frías. Además, al carecer de compresor, también son dispositivos más livianos y sobre todo, mucho más silenciosos.

Pero no todo son ventajas, el consumo energético en igualdad de prestaciones con respecto a un deshumidificador de compresor es más elevado. También son dispositivos más caros, lo que resulta en una inversión más elevada, tanto de manera inicial como a medio y largo plazo.

También es posible que emita algo de olor debido a la naturaleza de algunos elementos en su construcción, como el ya mencionado gel de sílice. En los primeros usos suele ser más acentuado, después va remitiendo, aunque es posible que en algunas unidades nunca desaparezca del todo un ligero olor similar a plástico quemado.

En que circunstancias son recomendables

Un deshumidificador desecante es la opción más recomendable si, la zona donde vas a utilizarlo es fría. Como se explica arriba, el aire que emiten es más templado que el aire presente en el ambiente. Esto ayuda a calentar el entorno donde se utilice y puede suponer un ahorro en el gasto de calefacción.

Otra ventaja es una mejor movilidad debido a un menor peso, con lo que resulta más adecuado que uno de compresor si necesitas desplazarlo por distintas estancias.

También son más silenciosos, sobre todo a baja potencia una vez que el nivel de humedad se ha estabilizado. Esta es otra ventaja a tener en cuenta si eres una persona con poca tolerancia a los ruidos.

Si no se dan estas causas, seguramente un deshumidificador de compresor es mejor opción. El desembolso en el momento de la compra es menor y a largo plazo su consumo energético es más contenido.

Ahorro en la factura de la luz

Aunque parezca mentira, utilizar un deshumidificador puede terminar reduciendo tu factura eléctrica. Por supuesto, no siempre se va a dar ese caso pero me explico:

Calentar una estancia fría con un grado alto de humedad tiene un coste energético extra. Además, una temperatura baja combinada con un exceso de humedad a partir del 70% – 80% aumenta la sensación térmica de frío, ese que parece que se nos mete en los huesos, lo que nos lleva a subir el termostato de la calefacción un par de grados.

Esto, unido al escaso consumo de un deshumidificador, sobre todo si es de compresor, puede resultar en un gasto que apenas percibas, o incluso que termines pagando menos en tu factura eléctrica.

Cuanta capacidad de deshumidificación necesitamos

Ya tenemos claro el tipo de deshumidificador que necesitamos. Ahora tenemos que saber qué capacidad es necesaria y suficiente para nuestro hogar.

Mi consejo es no quedarse corto, sin exagerar, pero es preferible que el dispositivo funcione de manera holgada a estar siempre en modo «turbo» porque no da a basto.

La capacidad del dispositivo se mide por la cantidad de agua que puede extraer del ambiente en 24 horas de uso continuado, expresado en l/día. Esta medida suele ser tomada en condiciones óptimas para que el aparato desaloje la máxima cantidad posible, en torno a 30º C y humedad relativa del 80%.

Algunos fabricantes anuncian el área máxima que el deshumidificador puede gestionar en m2. Este dato por si solo es insuficiente porque no ofrece «volumen», que es lo que necesitamos. No tiene la misma cantidad de aire, y por tanto, de agua, un dormitorio de 20 m2 si la altura es de 2,40 m (48 m3), que por ejemplo, un local con esa misma área de 20 m2, pero con una altura de 3,50 m (70 m3).

Es preferible fijarnos (cuando el fabricante lo ofrezca), en el flujo de aire máximo expresado en m3.

Esto, aunque no resulta decisivo porque intervienen otros factores como la humedad ambiental, altitud (por la presión), la impermeabilización de la sala, o la ventilación entre otros, nos facilita una mayor información sobre la capacidad del dispositivo.

Los dispositivos más pequeños tienen una capacidad de absorción de agua del aire de unos 2l/día. Los hay de menor capacidad, pero en mi opinión no merece la pena excepto en casos poco habituales, como por ejemplo armarios, despensas, trasteros, o similares. Los más potentes, tienen capacidad para extraer hasta 50l/día, hablando de dispositivos para uso doméstico. Aunque esto siempre dentro de unas condiciones óptimas de funcionamiento, como ya se ha explicado anteriormente.

Digamos que un deshumidificador cuya capacidad de extracción de agua es de 20 l/día sería recomendable para áreas de no más de 150 m3 (ya teniendo en cuenta el exceso de optimismo de algunos fabricantes).

Si valoramos en 2,5 m/l la altura media en una vivienda y dividimos entre esos 150 m3 tenemos como resultado un área de 60 m2. Es decir, un purificador con capacidad de extracción de 20 litros/día puede trabajar en áreas de hasta 60 m2.

Donde ubicar el deshumidificador

También hay que tener en cuenta la propia física del entorno donde lo utilicemos. No es lo mismo una sala diáfana que una vivienda completa. Si ponemos el deshumidificador en el salón, le va a costar más tiempo y trabajo recoger la humedad de las habitaciones. Cuantos más muros haya de por medio, y más giros tenga que realizar el aire para llegar al deshumidificador, más difícil será realizar su función.

En una vivienda es aconsejable poner el deshumidificador en el distribuidor, para que pueda aspirar el aire de todas las estancias, no hace falta decir que las puertas deberán mantenerse abiertas. También tenemos la opción, más incómoda pero más eficaz, de ir moviendo el deshumidificador para que trabaje en distintas zonas con mayor desahogo.

En cuanto a la altura, no es necesario elevar el aparato, te aconsejo dejarlo en el suelo. Lo único a tener en cuenta en este sentido es no arrimarlo mucho a la pared o a cualquier objeto que pueda obstaculizar tanto el fluido de aire, como su correcta ventilación/refrigeración. Deja al menos 25 – 30 cm de distancia por todos lo lados del deshumidificador.

Verifica el origen del exceso de humedad

También cabe la posibilidad de que tu problema no sea debido a la climatología ambiente, sino a algún tipo de filtración localizada en un sitio puntual de tu vivienda. En este caso yo te recomiendo en primer lugar, solucionar el problema. Ejecuta las reparaciones necesarias para que no se siga filtrando el agua. Si por algún motivo, esto no fuese posible, ubica el deshumidificador lo más cerca al foco de humedad. Mantén la suficiente distancia para que la unidad pueda refrigerarse, entre 25 – 30 cm sería suficiente.

Si tienes problemas de filtraciones, lo primordial es repararlas, un deshumidificador no es la solución en este caso.

Entonces, ¿mejor deshumidificador de compresor o desecante?

Pues ni uno es mejor, ni otro peor. Lo importante para tomar una decisión acertada, es tener en cuenta todos estos factores que he expuesto y aplicar la lógica.

Te pongo un ejemplo:

El problema de humedad en tu vivienda se limita a la condensación de agua en el baño después de una ducha. Ni se te ocurra elegir un deshumidificador desecante, a no ser que quieras convertir tu baño en una sauna. Como se ha explicado arriba, el aire que emiten es más caliente que el que hay en el ambiente. En este caso elije mejor un deshumidificador compacto y tecnología de compresor, con poca capacidad de extracción para economizar tu inversión.

Imagina ahora un ejemplo distinto:

Un chalet en Ávila en pleno invierno. Aquí un deshumidificador desecante es en mi opinión, la mejor opción. En este caso, para que un deshumidificador de compresor cumpliera su cometido, tendrías que calentar tu vivienda a base de gastar en calefacción. Un deshumidificador desecante, en cambio, realizará esta labor sin la necesidad de que la zona en que trabaje esta tan templada. Además, si por ejemplo lo pones en el salón donde haces vida, ayudará a calentar la estancia, y gran parte del consumo eléctrico se amortizará con un menor gasto en calefacción.

Es la hora de elegir tu deshumidificador

Con toda esta información, junto a las reviews de los mejores deshumidificadores (según mi opinión) ya tienes los suficientes conocimientos para tomar la mejor elección para tu hogar. Espero que este artículo te haya resultado ameno a la vez de haberte sido de utilidad.

Si crees que este artículo podría ayudar a otros comparte.

Gracias.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.